La madrastra arrojó al niño al agua helada del lago, pero antes de que el niño desapareciera bajo el agua, logró decirle una última palabra.
Una tarde de invierno descendió lentamente sobre el pueblo, envolviéndolo en un espeso manto gris de silencio. El lago permanecía inmóvil bajo el viento gélido, como si contuviera la respiración, temeroso de perturbar la quietud. En su orilla, entre arbustos pelados y rocas heladas, se encontraba una mujer alta y delgada, con un abrigo negro ... Read more