Veintiocho años después de la trágica noche del 31 de agosto de 1997, un testigo clave rompe su silencio. Xavier Gourmelon, el bombero que sostuvo la mano de una mujer a la que confundió con una desconocida, revela las cuatro palabras que ella pronunció antes de morir. Un relato conmovedor que reaviva la llama de una leyenda.
El 31 de agosto de 1997 quedará grabado para siempre en la memoria colectiva. Esa noche, París fue escenario de una tragedia que conmocionaría al mundo entero. Mientras intentaban escapar de un grupo de paparazzi, la princesa Diana, de 36 años, y su acompañante Dodi Al-Fayed, cruzaban a toda velocidad el túnel del Pont de l'Alma. El coche perdió el control y se estrelló violentamente contra un pilar. El impacto fue fatal para el conductor, Henri Paul, para Dodi Al-Fayed y, pocas horas después, para la mujer a la que el mundo llamaba "la princesa de gran corazón". Solo su guardaespaldas, Trevor Rees-Jones, gravemente herido, sobrevivió a la colisión. Los servicios de emergencia llegaron rápidamente al lugar. Entre ellos se encontraba un bombero que aún no sabía que acababa de encontrarse con una de las figuras más emblemáticas del siglo XX.

Una mujer desconocida entre los escombros, y luego una revelación impactante.
Xavier Gourmelon, bombero parisino, fue uno de los primeros en llegar al lugar. Se acercó a una mujer rubia, aún consciente a pesar de la fuerza del impacto. «Se movía, hablaba, respiraba. Nada hacía presagiar una tragedia tan terrible», relataría años después en una entrevista con The Sun