Hay partidos que todos esperan con ansias. Y luego están los que nadie quiere jugar. El partido por el tercer puesto del Mundial de 2026, programado para el sábado por la noche en Miami entre Francia e Inglaterra, pertenece claramente a la segunda categoría. A ambos lados del Canal de la Mancha, la observación es la misma: la motivación está por los suelos, y nadie lo oculta.
La decepción entre los franceses sigue muy presente.

La selección francesa tenía la vista puesta en su tercera estrella. Su ambición era inmensa, el equipo unido y su ataque formidable. Pero el martes pasado, España acabó con el sueño francés con una clara y contundente victoria por 2-0. Frente a La Roja y su perfecta coordinación, Francia permaneció extrañamente silenciosa, lejos del fervor habitual que había aterrorizado a las defensas rivales durante todo el torneo.
El resultado: una semifinal perdida, la moral por los suelos y otro partido más por jugar. El sábado en Miami, Kylian Mbappé y sus compañeros tendrán que arremangarse contra Inglaterra para conseguir el tercer puesto. Una perspectiva que, evidentemente, nadie en el equipo recibe con mucho entusiasmo.
Nadie en el entorno de la selección francesa lo oculta.
En el bando francés, los rumores corren como la pólvora. Una fuente cercana al equipo confió a *L'Équipe* lo que muchos piensan: *“¿Crees que quieren jugar este partido? Por supuesto que no. Este grupo vino por otra cosa.”* Otro miembro de su entorno fue aún más directo: *“Están hartos de tener que jugar.”*