8. Dormir sentado como costumbre
Quedarse dormido ocasionalmente en un sillón no provoca por sí solo un infarto o un ACV. Sin embargo, dormir sentado todas las noches puede generar molestias cervicales, hinchazón en las piernas y un descanso menos reparador.
Hay situaciones médicas en las que un profesional puede recomendar elevar la cabecera o adoptar una posición semirreclinada. En el reflujo, por ejemplo, suele ayudar elevar la parte superior de la cama y, en algunas personas, dormir sobre el lado izquierdo. Si alguien solo puede respirar bien al dormir sentado, debe consultar, porque podría existir un problema cardíaco o respiratorio.
9. Mantener el dormitorio demasiado frío o demasiado caliente
Una habitación incómoda obliga al cuerpo a esforzarse para regular su temperatura y favorece los despertares. No existe un número perfecto para todos, pero el ambiente debería sentirse fresco, ventilado y confortable, sin corrientes de aire directas ni calefacción excesiva.
Las personas con asma, enfermedades respiratorias o dolores articulares pueden ser especialmente sensibles a temperaturas extremas. La ropa de cama debe adaptarse a la estación y permitir dormir sin sudar ni tiritar.
Qué hábitos ayudan a proteger el descanso
Mantener horarios regulares para acostarse y levantarse.
Evitar la cafeína durante las horas previas al sueño.
Reducir pantallas y luces intensas al final del día.
Distribuir la hidratación principalmente durante la jornada.
Tomar la medicación exactamente como fue indicada.
Consultar ante ronquidos fuertes, pausas respiratorias o ahogos nocturnos.
Cuándo conviene consultar de urgencia
Un hábito nocturno no permite diagnosticar un infarto o un accidente cerebrovascular. Ante dolor u opresión en el pecho, falta de aire intensa, sudor frío, debilidad repentina de un lado del cuerpo, dificultad para hablar, confusión o desviación de la boca, se debe solicitar atención médica de emergencia de inmediato.