9 hábitos nocturnos que pueden afectar tu corazón y aumentar el riesgo cardiovascular

Dormir bien no solo sirve para levantarse con más energía. Durante la noche, el organismo regula la presión arterial, el metabolismo, la producción hormonal y numerosos procesos de reparación. Cuando el descanso se vuelve insuficiente o está continuamente interrumpido, esos mecanismos pueden alterarse y, con el tiempo, favorecer problemas como hipertensión, diabetes y enfermedades cardiovasculares.

No se trata de asustarse por una mala noche aislada. El verdadero problema aparece cuando ciertos hábitos se repiten durante semanas, meses o años. A continuación repasamos nueve situaciones nocturnas que conviene revisar y explicamos qué se puede hacer para descansar mejor.

1. Ignorar los síntomas de apnea del sueño
La apnea obstructiva del sueño provoca pausas repetidas en la respiración mientras la persona duerme. En cada episodio puede disminuir el nivel de oxígeno y el cuerpo responde liberando hormonas del estrés, elevando la frecuencia cardíaca y la presión arterial.

Los ronquidos fuertes no siempre significan apnea, pero es importante consultar si además aparecen pausas respiratorias observadas por otra persona, despertares con sensación de ahogo, dolor de cabeza por la mañana, boca seca o mucho sueño durante el día. El estudio más utilizado para confirmar el diagnóstico es la polisomnografía.

La apnea sin tratar se asocia con mayor riesgo de hipertensión, arritmias, infarto y accidente cerebrovascular. La buena noticia es que existen tratamientos eficaces, desde cambios de hábitos hasta dispositivos de presión positiva, según cada caso.

2. Modificar u olvidar la medicación nocturna
Algunos tratamientos para la presión, el colesterol o la diabetes se indican por la noche, pero el horario correcto depende del medicamento y de la situación clínica de cada paciente. Olvidar dosis con frecuencia puede reducir la eficacia del tratamiento.

También es un error cambiar por cuenta propia el horario o suspender una pastilla por miedo a que “baje demasiado” la presión o el azúcar. Si existe alguna duda o aparecen mareos, debilidad u otros síntomas, lo indicado es consultar al médico o farmacéutico y seguir la receta recibida.

3. Dormir y despertarse cada día a una hora distinta
El organismo utiliza la luz y los horarios para regular el ritmo circadiano, una especie de reloj interno que organiza el sueño, la temperatura corporal y la liberación de hormonas. Acostarse y levantarse a horas muy diferentes todos los días puede dificultar el sueño profundo y reparador.

No hace falta una rigidez absoluta. Una celebración o una noche excepcional no determinan la salud cardiovascular. Lo importante es mantener una rutina relativamente estable la mayor parte de la semana, incluso durante los días libres.

 

 

 

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