Ciertos alimentos pueden proporcionarle a tu cuerpo los nutrientes importantes que necesita para mantener la masa muscular y funcionar con normalidad. No es necesario cambiar toda tu dieta. A veces, basta con adoptar algunos hábitos sencillos.
Aquí tienes cuatro opciones que puedes incorporar a tu rutina nocturna. No son curas milagrosas ni sustitutos de la medicación, sino alimentos y suplementos que pueden formar parte de un estilo de vida equilibrado.
¿Por qué es tan importante la nutrición después de los 60 años?
Con la edad, la masa y la fuerza muscular pueden disminuir gradualmente. Este proceso se conoce como sarcopenia y puede dificultar caminar, levantarse de una silla y realizar las actividades cotidianas.
Por lo tanto, es importante consumir suficiente proteína, hacer ejercicio regularmente y dormir bien. Las investigaciones sugieren que la proteína ingerida antes de acostarse también puede utilizarse para generar proteína muscular durante la noche. Sin embargo, esto no significa que todos deban comer justo antes de dormir.
Lo principal es la ingesta total de nutrientes a lo largo del día y adaptar la dieta a las necesidades individuales.
1. Huevos duros: una fuente sencilla de proteínas
Los huevos son un alimento fácilmente disponible que contiene proteínas de alta calidad y otros nutrientes importantes, esenciales para el mantenimiento y la regeneración del tejido muscular.
Si tienes hambre por la noche, un huevo duro puede ser una alternativa ligera a los dulces o aperitivos salados. Puedes acompañarlo con una rebanada de pan integral, tomate u otras verduras, según tus preferencias.
Sin embargo, no es necesario comer huevos todas las noches ni consumirlos justo antes de acostarse. Si prefieres una cena más sustanciosa un poco más temprano, puedes incluirla en tu aporte de proteínas.
Un pequeño consejo: intenta incluir fuentes de proteínas en el desayuno, el almuerzo y otras comidas , no solo en la cena.
2. Kiwi: Un tentempié ligero a base de fruta.
El kiwi es rico en vitamina C y también contiene fibra y potasio, lo que lo convierte en una buena opción para quienes buscan algo ligero y naturalmente dulce por la noche.
Algunos estudios pequeños sugieren que comer kiwi antes de acostarse puede estar relacionado con mejoras en algunos parámetros del sueño, pero la evidencia es limitada y no hay garantía de que tenga el mismo efecto en todos.
Además, el kiwi no cura los calambres musculares nocturnos ni el dolor de piernas. Si los calambres reaparecen, son intensos o se presentan con hinchazón u otros problemas, es recomendable consultar a un médico.
Un consejo rápido: prueba a comer kiwi después de la cena en lugar de un postre dulce. Si la fruta ácida te provoca acidez, cómela más temprano.
3. Leche caliente con cúrcuma: Un agradable ritual vespertino.
Una taza de leche tibia puede ser una buena manera de relajarse antes de acostarse. Puedes usar leche normal o una alternativa vegetal adecuada.
La cúrcuma contiene curcumina, que se está estudiando por sus posibles efectos antiinflamatorios. Sin embargo, esto no significa que una bebida de cúrcuma consumida regularmente pueda tratar el dolor articular, la inflamación crónica u otros problemas de salud.
Si te gusta esta combinación, puedes añadir una pizca de cúrcuma a una taza de leche tibia. Consume esta bebida principalmente como parte de una agradable rutina nocturna, no como un tratamiento.
Se debe tener precaución con los suplementos de curcumina concentrada, especialmente si está tomando medicamentos o padece alguna afección médica. Es recomendable consultar a un médico o farmacéutico si toma suplementos con regularidad.
Un pequeño consejo: para dormir mejor, puede ser igualmente importante permitirse un poco de paz y tranquilidad, atenuar las luces e irse a la cama aproximadamente a la misma hora.
4. Colágeno con vitamina C: ¿Qué se puede esperar de él?