Durante décadas, el huevo fue el alimento más injustamente demonizado de la historia de la nutrición. Se dijo que subía el colesterol, que dañaba el corazón, que había que evitarlo. Hoy, la ciencia ha dado la vuelta a esa narrativa de forma contundente. Y en particular, el huevo hervido —la forma más sencilla y limpia de consumirlo— ha emergido como uno de los alimentos más completos y beneficiosos que existen.
Esto es lo que los médicos y nutricionistas saben ahora, y que muchas personas todavía desconocen.
Lo primero: el mito del colesterol quedó desmentido
La creencia de que los huevos elevan el colesterol y causan enfermedades cardíacas dominó la medicina durante décadas. Un reciente estudio presentado en la Sesión Científica Anual del Colegio Americano de Cardiología analizó el impacto de un consumo sostenido de huevos en personas con historial de enfermedades cardíacas. Tras cuatro meses de seguimiento, los científicos no detectaron diferencias significativas en los niveles de colesterol entre quienes comían más de doce huevos semanales y quienes consumían menos de dos.
Estudios más recientes han demostrado que las grasas saturadas, y no el colesterol, son las principales responsables de las enfermedades cardíacas. En realidad, los huevos contienen nutrientes que pueden reducir el riesgo de cardiopatías.
Lo que un huevo hervido provoca en el cuerpo
En el músculo y la saciedad. Un solo huevo contiene unos seis gramos de proteínas con todos los aminoácidos esenciales. Como los huevos están repletos de proteínas, comerlos puede hacer que se sienta saciado durante más tiempo. Además, los huevos son bajos en calorías: contienen unas 71 calorías por unidad.
En el cerebro. El huevo contiene colina, una vitamina fundamental para que el organismo cumpla la función cognitiva y forme correctamente la estructura de las membranas de las neuronas. Estimula la concentración y la memoria. Los estudios más recientes no encuentran relación entre el consumo de huevo y el riesgo cardiovascular, y algunas investigaciones observan beneficios adicionales como una mejor función cognitiva y menor riesgo de demencia.