Una clara señal de empatía

Cuando ayudas a un camarero a retirar los platos, no se trata solo de ir más rápido o de causar una buena impresión. Es un gesto profundamente humano. Demuestra que eres consciente de la otra persona, de su carga mental y del ritmo que tiene que mantener en un comedor lleno. En resumen, te conectas con lo que la otra persona está experimentando, aunque no diga nada. Y esta capacidad de percibir lo invisible —el cansancio, la presión, el ritmo frenético del servicio— es uno de los pilares de la inteligencia emocional.
Una cuestión de personalidad… y de educación
Según la investigación psicológica, este tipo de comportamiento suele estar vinculado a un tipo de personalidad concreto: la que denominamos «amable». En términos técnicos, es uno de los cinco grandes rasgos de la personalidad , un modelo que clasifica nuestras principales características. Estas personas son cooperativas, atentas y, sobre todo, no esperan nada a cambio. Ayudan simplemente porque pueden.