El café forma parte de la rutina de millones de personas. Está presente al despertar, en una pausa del día o como excusa para conversar. Sin embargo, más allá del hábito, pocas personas se detienen a pensar qué ocurre dentro del cuerpo —especialmente en el corazón y los vasos sanguíneos— después de cada taza.
En los últimos años, la ciencia ha cambiado radicalmente la forma de ver el café. Lo que antes era considerado perjudicial para el corazón, hoy, bien consumido, puede ser un aliado importante para la salud cardiovascular.
El error que cambió todo lo que se creía sobre el café
Durante décadas, el café fue señalado como enemigo del corazón. Se creía que aumentaba la presión, aceleraba el pulso y dañaba la salud cardiovascular.
Pero el problema no era el café… sino un error en los estudios.
Muchas investigaciones antiguas no diferenciaban entre personas que tomaban café y personas que fumaban. Como los fumadores suelen consumir más café, se atribuyó al café un daño que en realidad era causado por el tabaco.
Cuando los científicos corrigieron este error, los resultados fueron claros: