Una versión simple puede contener:
- Jengibre fresco
- ajo fresco
- Cúrcuma fresca o cúrcuma en polvo
- clavos enteros
- Agua
- Limón opcional para dar sabor
- Opcional: una pequeña cantidad de miel al gusto.
Los ingredientes se pueden cocer a fuego lento o dejar en remojo en agua caliente.
Debido a la gran variedad de recetas caseras, no existe una dosis médica estandarizada para esta bebida. Por ello, debe considerarse principalmente un alimento o bebida, más que un tratamiento.
Ingredientes
- Jengibre fresco
El jengibre es el tallo subterráneo, o rizoma, de la planta Zingiber officinale. Tiene una larga historia de uso culinario y tradicional, especialmente en las culturas asiáticas.
Su característico sabor picante proviene de compuestos naturales como los gingeroles y sustancias relacionadas.
El jengibre ha sido objeto de más estudios que muchas especias comunes. Según el Centro Nacional de Salud Complementaria e Integrativa, las investigaciones sugieren que el jengibre puede ser útil para algunos tipos de náuseas y vómitos, y que los suplementos de jengibre también pueden ayudar a reducir la intensidad de los cólicos menstruales en algunas personas. La evidencia sobre otros usos es menos concluyente.
Para una infusión sencilla, unos 2,5 a 5 cm de jengibre fresco, cortado en rodajas finas, son suficientes para aportar un sabor intenso.
- Ajo
El ajo, conocido científicamente como Allium sativum, se ha utilizado como alimento y remedio tradicional durante siglos.
Cuando el ajo se machaca o se pica, produce compuestos que contienen azufre, responsables de su aroma y sabor característicos.
Se han realizado estudios sobre los efectos cardiovasculares y metabólicos del ajo. Las investigaciones recopiladas por el NCCIH indican que los suplementos de ajo pueden producir pequeñas reducciones en el colesterol total y el colesterol LDL en personas con colesterol elevado, mientras que la evidencia sobre sus efectos en la presión arterial y el nivel de azúcar en sangre es más limitada.