El banco y la grabación
En el banco confirmaron que Verónica retiraba efectivo cada jueves.
Nunca hacía transferencias.
Siempre pedía que le abrieran la salida lateral.
Logré, con ayuda de un viejo amigo, conseguir un video del sistema municipal de cámaras urbanas. No era grabación directa: era una filmación de pantalla hecha por un conocido que trabajaba en el centro de monitoreo. La calidad era limitada, pero suficiente.
Fecha: jueves, 4 de enero de este año.
Hora: 10:17.
Un automóvil negro la esperaba.
Ella entregó un sobre por la ventana.
Hicimos una ampliación digital básica. No perfecta. Pero clara.
La mano que recibió el sobre llevaba:
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Un anillo con ónix negro.
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Un reloj dorado.
Ambos regalos míos.
Eran de Gabriel.
Las cartas
Busqué más.
Encontré una carpeta titulada:
“Gabriel – 1985”
La primera carta, escrita con letra disimulada, decía que él había contraído una deuda peligrosa y que lo matarían si no pagaban cada semana.
También decía que yo no debía enterarme.
La letra era suya.
Con los años las cartas cambiaban el motivo:
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Problemas con mafiosos.
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Inspecciones fiscales.
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Deudas comerciales.
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Riesgo de cárcel.
Amenazas contra sus hijos.