Creías haber encontrado la solución: el cigarrillo electrónico, más discreto, menos oloroso, casi inofensivo. Sin embargo, en los últimos años, los neumólogos han estado alertando sobre un problema. Una afección respiratoria poco común, asociada durante mucho tiempo a otras exposiciones, vuelve a estar en el punto de mira. ¿Deberías preocuparte? ¿Deberías dejar de vapear? Analizaremos la situación con calma, ofreciendo consejos útiles y sin dramatismos.
Una afección rara pero bien documentada.
¿Su nombre? Bronquiolitis obliterante. Detrás de este término, un tanto rudimentario, se esconde una inflamación de las vías respiratorias más pequeñas: los bronquiolos. Estos se inflaman, cicatrizan y la circulación del aire se ve cada vez más afectada. El resultado: dificultad respiratoria persistente, tos continua y fatiga en cuanto subes dos tramos de escaleras. Al principio, nada grave, y ahí reside precisamente la trampa.
¿Cuál es la relación con el vapeo? Se debe a una molécula, el diacetilo, que se utiliza para dar a los líquidos electrónicos un sabor a mantequilla o caramelo. Diversas publicaciones científicas han documentado casos en personas que vapeaban con frecuencia. En Francia, las autoridades sanitarias recomiendan precaución: es mejor no inhalar aromatizantes alimentarios.
Por qué los aromas no son tan inofensivos
Vainilla, frutos rojos, algodón de azúcar… Los líquidos para vapear se parecen a un pasillo de dulces, y precisamente por eso resultan tan atractivos. Solo que un aroma diseñado para ser ingerido no ha sido probado para su inhalación. Calentar estas sustancias es un poco como derretir mantequilla en una sartén demasiado caliente: chisporrotea, se transforma y uno inhala esa nube.
Otro punto a tener en cuenta: los líquidos para cigarrillos electrónicos suelen contener nicotina, lo que perpetúa la adicción y genera el deseo de consumir más. Vapear sigue siendo una posible alternativa para los fumadores adultos bajo la supervisión de un profesional de la salud, pero no es un pasatiempo inofensivo.
Las pequeñas señales que envía el cuerpo
Voz ronca al despertar, tos seca después de tres caminatas, molestias al andar en bicicleta, sibilancias o una disminución repentina e inexplicable de la capacidad para hacer ejercicio. Estos síntomas no significan necesariamente que padezca una enfermedad rara, ni mucho menos. Pero sí justifican una conversación con su médico en lugar de simplemente encogerse de hombros.
Hablar de ello con antelación te permitirá realizarte pruebas sencillas y contar con un apoyo tranquilizador, según tu situación.
Cómo cuidar tus pulmones ahora mismo
Lo primero que debes hacer: reduce el consumo de líquidos para vapear con sabor, especialmente los que contienen diacetilo. Lo segundo: no vapees en espacios cerrados, en coches ni cerca de niños, ya que el vapor en el aire no es neutro. Lo tercero: muévete. Camina a paso ligero, monta en bicicleta, nada… La actividad física regular ayuda a que tus pulmones funcionen mejor cada día.
Y si estás decidido a dejar de fumar, no lo hagas solo. Tu farmacéutico puede orientarte, al igual que tu médico, y el Servicio de Información sobre el Tabaco está disponible en el 39 89. Un apoyo real vale más que diez propósitos de Año Nuevo.
Respirar profundamente sigue siendo el mayor de los pequeños lujos.