2. Limpieza simbólica
Puede ser con agua corriente, incienso, oración o una vela blanca.
3. Transformación
Convertir la alianza en un colgante, hacer un medallón, cambiarle el uso.
4. Guardarlo con un propósito
En un altar, una caja bonita, o en un espacio donde ya no despierte dolor.
5. Donarlo, si es posible
A alguien que le dé un nuevo significado.
Lo importante no es el gesto físico, sino el emocional.
¿Y si no puedes soltarlo?
Entonces el trabajo comienza por dentro.
El desapego no es tirar: es entender.
Es aceptar que el amor no necesita un objeto para existir.
No te presiones. Solo reconoce lo que sientes.
Ese reconocimiento ya inicia el proceso de liberación.