NO INTENTES DECIDIRLO POR EL ROSTRO
Esta probablemente sea una de las trampas más grandes.
“Ese tiene cara de niña”.
“Ese parece claramente un niño”.
Muchas personas utilizan expresiones así.
Sin embargo, los rasgos faciales de los bebés pueden ser muy similares y no permiten realizar una identificación fiable simplemente observando una fotografía.
Un rostro más redondo no significa “niña”.
Unas cejas determinadas no significan “niño”.
Las pestañas largas tampoco.
Ni las mejillas.
Ni el tamaño de los ojos.
El cerebro intenta encontrar patrones incluso cuando la información disponible no es suficiente.
Eso forma parte de lo que vuelve interesante este tipo de desafío.
AHORA OBSERVA LOS OBJETOS ALREDEDOR
Muchos acertijos visuales no esconden la respuesta directamente en el personaje.
La colocan cerca.
Quizá exista:
Un nombre escrito.
Una pulsera.
Una inicial.
Un cartel.
Una manta.
Una etiqueta.
Un objeto personal.
Una palabra parcialmente escondida.
Por eso, si llevas mucho tiempo mirando únicamente los rostros, cambia de estrategia.
Observa el fondo.
Los bordes.
Las manos.
La ropa.
Los objetos próximos.
Las esquinas de la imagen.