A primera vista parece uno de los retos visuales más sencillos de resolver. Frente a nosotros aparecen varios bebés y solamente una pregunta: ¿cuál de ellos es una niña? Algunas personas responden inmediatamente basándose en la ropa, el cabello o algún pequeño accesorio. Otras necesitan observar la imagen durante varios minutos porque sienten que existe una pista escondida que están pasando por alto.
Pero aquí está precisamente la trampa: muchas de las características que solemos asociar automáticamente con un niño o una niña no permiten saberlo realmente. Un bebé puede llevar ropa azul y ser una niña, utilizar un lazo y ser un niño, tener mucho cabello o prácticamente ninguno. Por eso, antes de elegir una respuesta, observa cuidadosamente todos los detalles y pregúntate algo: ¿estás viendo una pista verdadera o simplemente estás utilizando una asociación que aprendiste desde pequeño?
IMPORTANTE: El video relacionado a este reto lo encontrarás al final del artículo.
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No leas demasiado rápido.
Regresa a la imagen.
Observa a cada bebé por separado.
Uno.
Después otro.
Y finalmente el siguiente.
¿Ya elegiste?
Guarda tu respuesta.
Ahora intenta explicar por qué escogiste precisamente a ese bebé.
¿Fue por el color de su ropa?
¿El cabello?
¿Un juguete?
¿La expresión facial?
¿Un accesorio?
¿La posición?
Este segundo paso es incluso más interesante que el primero.
Porque muchas veces podemos responder en un segundo, pero cuando alguien pregunta:
“¿Por qué?”
descubrimos que nuestra explicación realmente no es demasiado sólida.
EL COLOR DE LA ROPA PUEDE SER LA PRIMERA TRAMPA
Durante décadas se ha extendido la idea de asociar determinados colores con niños y niñas.