La bandera morada no es decoración ni un detalle estético. Es una advertencia discreta pero esencial. Cuando la veas, observá el agua, preguntá al salvavidas, hacé el arrastre de pies, llevá vinagre en tu bolso y vigílá por dónde corren los niños.
Una picadura de medusa puede arruinar el día, el aguijón de una raya puede mandarte a urgencias y los piojos de mar pueden molestarte durante una semana entera. Pero con información y precaución, todos estos riesgos son manejables. La próxima vez que veas esa bandera violeta ondeando suavemente, no pases de largo: reconocela, respetala y disfruta del mar con seguridad