Las serpientes no tienen nariz. Lo que tienen es algo mucho más sofisticado: una lengua bífida que recoge partículas del aire y las transfiere a un órgano interno llamado órgano de Jacobson, capaz de procesar información química con una precisión extraordinaria. Ese sistema les permite detectar presas, depredadores y rutas de escape con una sensibilidad que supera a la mayoría de los mamíferos.
Pero esa misma sensibilidad tiene un lado que puede usarse a favor de quienes quieren mantenerlas alejadas de su hogar. Ciertos olores resultan tan intensos e irritantes para sus receptores sensoriales que las serpientes simplemente prefieren evitar cualquier zona donde los detecten.
Estos son los siete olores documentados como repelentes naturales, y cómo aplicarlos correctamente.
1. Aceite de clavo y canela: el más agradable para humanos
Una mezcla de aceites esenciales de clavo y canela crea un aroma especiado e intenso que resulta particularmente molesto para las serpientes. Se recomienda diluir unas gotas en agua y rociar la mezcla en el perímetro del hogar o en rincones donde podrían esconderse. Además de efectivo, deja un olor agradable para los humanos.
Si mezclamos clavo y canela en una botella con atomizador, podremos rociar cualquier lugar donde se hayan visto serpientes. Esta combinación es especialmente recomendable para interiores o espacios donde se quiere evitar olores agresivos para la familia.
2. Ajo y cebolla: el repelente sulfuroso
El olor sulfuroso fuerte del ajo y la cebolla es desagradable para estos reptiles. Se puede esparcir ajo picado en puntos estratégicos o preparar un aerosol natural con jugo de ajo y agua para aplicar en el hogar o jardín.
Triturar estos ingredientes y mezclarlos con agua y sal para luego rociar o esparcir alrededor de áreas vulnerables puede ser un repelente natural efectivo. Los compuestos sulfúricos que liberan son exactamente el tipo de señal química que activa la respuesta de alerta en las serpientes.