Los microplásticos liberan químicos peligrosos
Los microplásticos no solo contaminan físicamente el agua: también actúan como esponjas químicas. Según el estudio, su estructura porosa y su composición les permite absorber y transportar contaminantes como metales pesados, pesticidas, retardantes de llama o aditivos industriales.
Una vez dentro de los ecosistemas, liberan lentamente estas sustancias tóxicas, afectando a los organismos acuáticos. Se ha comprobado que peces, moluscos y crustáceos ingieren microplásticos, lo que altera sus funciones fisiológicas, su crecimiento y su reproducción. Y lo más alarmante: estos contaminantes pueden llegar a nosotros a través de la cadena alimentaria.
Los humanos también estamos expuestos
Aunque aún no se conoce con precisión el impacto de los microplásticos en la salud humana, los autores del estudio advierten que ya se han encontrado microplásticos en la sangre, los pulmones, la leche materna y la placenta.
Su tamaño microscópico les permite atravesar barreras biológicas y alojarse en diferentes tejidos del cuerpo. Se sospecha que podrían causar estrés celular, inflamación, alteraciones hormonales e incluso daños neurológicos, aunque todavía se necesitan estudios más profundos para confirmar estos efectos.
La ropa es una de las principales fuentes de contaminación
El informe resalta que una sola lavadora puede liberar más de 700 000 microfibras por ciclo, provenientes de prendas hechas de materiales sintéticos. Estas fibras llegan a los sistemas de alcantarillado y, finalmente, a las plantas de tratamiento.