El auge de la moda rápida (fast fashion) ropa barata y de corta duración ha agravado el problema, ya que la mayoría de estas prendas están fabricadas con plásticos como poliéster o nylon, que no son biodegradables y pueden persistir cientos de años.
Las microesferas todavía persisten pese a las prohibiciones
Aunque el uso de microesferas plásticas en cosméticos fue prohibido en varios países, aún se detectan en el agua. El estudio destaca que más del 90 % de las microesferas usadas en productos cosméticos están hechas de polietileno (PE), aunque también se utilizan polipropileno (PP) o poliestireno (PS).
Estas pequeñas esferas, que alguna vez fueron valoradas por su poder de limpieza y suavidad, ahora son una fuente de contaminación persistente.
Conclusión
Los microplásticos son una amenaza invisible pero constante. Están en el aire, en los alimentos y, sobre todo, en el agua. Este estudio muestra que las plantas de tratamiento no pueden eliminarlos completamente, y que tanto las microfibras de la ropa como las microesferas cosméticas siguen circulando en el planeta.
Si no se toman medidas urgentes, estos contaminantes seguirán acumulándose en nuestros cuerpos y ecosistemas. Cambiar los materiales que usamos, exigir leyes más estrictas y consumir de forma responsable son pasos esenciales para cuidar el agua y a nosotros mismos.