Lo mejor es poder quedarme en mi propia casa.
Durmiendo en mi propia cama.
Rodeada de mis recuerdos, mis fotos, mi vida.
Y seguir sintiéndome útil.
Porque sentirse útil mantiene a una persona viva mucho más que cualquier otra cosa que la comodidad pueda lograr.
Cómo puedes hacerlo tú también
Si usted o alguien a quien ama se encuentra en una situación similar, pruebe esto:
Sé sincero sobre lo que ya no puedes hacer solo.
Medicamentos, limpieza, compras, seguridad, transporte, cocina, papeleo.
Enumera lo que aún puedes ofrecer.
Escuchar, cocinar, cuidar niños, regar plantas, recibir paquetes, hacer compañía, realizar reparaciones, enseñar.
Mira a tu alrededor
Vecinos, comerciantes locales, amigos: la ayuda suele estar más cerca de lo que crees.
Proponer intercambios justos
No pidas que te rescaten, ofrece apoyo mutuo.
Mantente organizado
Utiliza una agenda o calendario para tener todo organizado.