Un antiguo ritual para purificar y calmar

Los griegos y los romanos lo sabían bien: el laurel es una planta sin igual. Símbolo de victoria, sabiduría y protección, antaño adornaba las coronas de emperadores y filósofos. ¿Sabías que quemar una hoja de laurel también puede purificar el aire de tu hogar y aliviar la tensión?
Según algunas tradiciones, su aroma amaderado y ligeramente especiado favorece la relajación, ayuda a reducir el estrés y aleja las energías negativas. El humo crea una atmósfera tranquila, casi meditativa.
¿Cómo hacerlo? Guía rápida
Para probarlo en casa, nada podría ser más sencillo:
- Toma una hoja de laurel seca (idealmente de Laurus nobilis , que no es tóxica).
- Colócalo en un plato resistente al calor.
- Enciende suavemente un extremo y deja que arda lentamente, como una varita de incienso.
- Deja que el humo se disperse durante unos minutos en la habitación y luego ventila.