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Es simplemente una cuestión de comodidad.

¿Y si la razón fuera más física que psicológica ? Un edredón demasiado caliente, una almohada mal colocada o, simplemente, una postura incómoda al dormir… No todo el mundo se siente a gusto después. A veces, darte cuenta de la vuelta es solo un reflejo de comodidad, sin ningún otro motivo.
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Está procesando sus emociones.
La intimidada a veces abre puertas inesperadas: un recuerdo que resurge, una emoción arrepentida, una sensación de vulnerabilidad. Apartarse puede ser entonces una forma de gestionar ese flujo en silencio, de tomarse unos minutos para ordenar los pensamientos antes de hablar de ello (o no). No es un muro, solo una pequeña burbuja personal .