Tuberías puestas a prueba

Cuando vertemos agua muy caliente por el desagüe, rara vez pensamos en las consecuencias para las tuberías. Sin embargo, el calor extremo tiene efectos. La mayoría de las tuberías domésticas, especialmente las de PVC, no están diseñadas para soportar temperaturas tan altas. Por ello, con el tiempo, pueden ablandarse, deformarse o incluso agrietarse.
Y eso no es todo. Esta deformación, invisible a simple vista, puede crear pequeñas filtraciones que, con el tiempo, se convierten en verdaderos problemas de impermeabilización. En otras palabras, esta simple acción puede resultar muy costosa en reparaciones.
La trampa de residuos y obstrucciones
Otro efecto inesperado: el agua hirviendo a veces favorece la acumulación de sedimentos. Con el calor, la grasa y los restos de comida se derriten y luego se solidifican al enfriarse, adhiriéndose a las paredes de las tuberías. Gradualmente, estos depósitos se endurecen y forman obstrucciones difíciles de eliminar, reduciendo el flujo de agua y requiriendo la intervención de un profesional para la limpieza de desagües.