Los refrigeradores no estaban llenos de alimentos altamente procesados. Con frecuencia, contenían:
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Huevos
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Verduras
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Carne fresca
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Leche
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Fruta
No había etiquetas interminables ni ingredientes artificiales difíciles de pronunciar.
Las comidas se preparaban desde cero. Cocinar requería tiempo: pelar, picar, mezclar y hervir. Este proceso también implicaba un gasto de energía.
Además:
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El consumo de azúcar era moderado
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Las grasas eran naturales.
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Las porciones estaban equilibradas.
La gente comía por hambre genuina, no por miedo o aburrimiento.
3. No había hábito de picar durante todo el día.
En aquella época, las comidas tenían un patrón claro:
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Desayuno
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Almuerzo
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Cena
Y eso es todo.
No había refrigerios disponibles. Las máquinas expendedoras eran escasas y los dulces no se conseguían fácilmente en las cajas de las tiendas.
El cuerpo aprendió a respetar los horarios de las comidas. Entre comidas, tenía tiempo para aprovechar la energía recibida.