En el tablero de prácticamente todos los autos modernos hay un pequeño botón con un ícono que muestra un vehículo con una flecha curva en su interior. Muchos conductores lo ven a diario sin prestarle atención, pero ese símbolo corresponde al sistema de recirculación de aire, una función que, bien aprovechada, puede marcar una gran diferencia en la temperatura del habitáculo, el consumo de combustible y la calidad del aire que respiran los ocupantes.
Cómo funciona el sistema de recirculación de aire
Para entender la utilidad de este botón, primero conviene saber cómo trabaja el sistema de climatización en sus dos modos posibles.
Cuando la recirculación está desactivada, el auto toma aire del exterior, lo hace pasar por un filtro y luego lo calienta o lo enfría antes de enviarlo al interior. Este intercambio constante mantiene una renovación de aire fresco proveniente del entorno.
Cuando la recirculación está activada, el sistema reduce al mínimo la entrada de aire exterior y reutiliza el aire que ya se encuentra dentro de la cabina. Como ese aire ya fue tratado parcialmente por el climatizador, alcanzar la temperatura deseada se vuelve mucho más rápido y eficiente.
Cuándo conviene usar la recirculación
Existen varias situaciones en las que activar esta función ofrece beneficios claros:
- Días de mucho calor: al reutilizar el aire ya frío, el sistema de aire acondicionado trabaja menos y enfría el habitáculo de manera más veloz. Muchos conductores notan un golpe de frío más intenso al pulsar el botón en verano.
- Tráfico pesado: evita que entren los gases de escape de los vehículos que circulan adelante.
- Túneles y zonas de obra: impide el ingreso de polvo, humo y partículas suspendidas en el aire.
- Ambientes con malos olores: bloquea el paso de aromas desagradables provenientes del exterior.
- Épocas de alta polinización: ayuda a las personas alérgicas al reducir la entrada de polen al interior del auto.