Para blanquear almohadas amarillentas y manchadas, no hace falta detergente: aquí tienes un truco.
El resultado: aparecen manchas amarillas, las fibras absorben olores y se convierte en un caldo de cultivo para bacterias y ácaros del polvo.
Como apoyamos la cabeza en ellas todas las noches, lo mejor es cuidarlas con regularidad. Se recomienda limpiarlas aproximadamente una vez al mes para mantener la cama limpia, higiénica… y, francamente, ¡mucho más cómoda!
Bicarbonato de sodio y vinagre blanco: el dúo mágico

Cómo hacerlo?