Buenos días, mis queridos angelitos. Hoy preparé unos pastelitos especiales con miel, justo como a ustedes les gustan. Mientras los niños desayunaban felices en la lujosa habitación, Eduardo recibió una llamada urgente de su abogado personal, el Dr. Roberto. Eduardo, tengo información muy importante sobre la investigación financiera detallada que me han solicitado. He obtenido documentos muy interesantes y reveladores sobre las transacciones financieras sospechosas de su familia durante los últimos cinco años. ¿Qué tipo de trampas sospechosas? -Preguntó Eduardo. Transferencias irregulares sustanciales a clínicas médicas registradas, pagos significativos a laboratorios de genética privados y clasificados, y una cantidad considerable depositada discretamente en una cuenta en alta mar bajo el nombre de Marcia Saptos.
Eduardo sintió un nudo en el estómago al confirmar sus peores sospechas. Roberto, necesito urgentemente que vengas a mi casa hoy. Tenemos mucho que discutir en detalle. Eduardo, hay algo más extremadamente importante y preocupante. Marcia Sapies fue encontrada muerta anoche en un hotel barato y sucio en el centro de la ciudad. Aparentemente fue una sobredosis, pero hay circunstancias sospechosas. Las noticias impactaron a Eduardo como un rayo devastador. Marcia estaba muerta, llevándose consigo todos los secretos cruciales sobre lo que realmente les había sucedido a Lucas y Mateo durante los primeros años de formación de sus vidas.
Roberto, esto no puede ser un simple accidente. Eduardo, estoy totalmente de acuerdo. Alguien poderoso no la esperaba. Debemos actuar con rapidez para proteger a estos niños. Tras colgar el teléfono con manos temblorosas, Eduardo observó a los tres niños jugando felices en la lujosa sala de estar, completamente consciente de las dagas reales que los rodeaban como depredadores invisibles. La muerte de Marcia confirmó definitivamente sus peores sospechas. Había gente influyente dispuesta a hacer lo que fuera para mantener ocultos los oscuros secretos sobre los orígenes artificiales de Lucas y Mateo.
A las 10:00 a. m., Eduardo subió cuidadosamente a los tres niños al Mercedes y condujo con determinación hacia la imponente mausoleo de su madre. Durante el silencioso recorrido por las concurridas calles de la ciudad, preparó concienzudamente las difíciles y contradictorias preguntas que necesitaba hacer. Esta vez, no aceptaría evasivas diplomáticas, medias verdades ni mentiras elaboradas. Necesitaba desesperadamente la verdad completa y cruda, sin importar cuán perturbadora, impactante o devastadora fuera para su comprensión de la realidad.