Porque una vida con ella vale más que 1000 vidas de apariencias perfectas y corazón vacío. Hubo un largo silencio. “Tu padre”, comenzó Patricia con voz suave. Tu padre y yo nos casamos porque era lo esperado. Buenas familias, buenas conexiones. Nunca hubo pasión, pero había respeto, estabilidad. ¿Y fuiste feliz? Patricia no respondió, pero su silencio lo dijo todo. No quiero esa vida dijo Sebastián. No para mí y definitivamente no para mis hijos. Los niños. Patricia pareció recordar algo.
¿Cómo están? Destrozados. Valeria se fue anoche. La culpa cruzó el rostro de Patricia como una sombra. En Puebla, Valeria estaba sentada en la pequeña cocina de su madre con las manos alrededor de una taza de café que no había probado. Señora Elena, una mujer de 60 años con cabello plateado y ojos que habían visto demasiado, observaba a su hija en silencio. Hija, llevas dos horas llorando. Lo siento, mamá. No te disculpes por sentir. Dime, ¿qué pasó? Valeria le contó todo.
Los niños, Sebastián, el amor imposible, la oferta de Patricia, su decisión de irse. Elena escuchó sin interrumpir. Cuando Valeria terminó, preguntó, “Él te ama.” Eso dice. No lo sientes en tu corazón, en tus huesos, lo sabes. Valeria cerró los ojos. Sí. Y tú lo amas tanto que duele. Entonces, ¿por qué estás aquí? Porque el amor no es suficiente, mamá. Nuestros mundos son demasiado diferentes. Elena tomó las manos de su hija. Cuando conocí a tu padre, mi familia me dijo que era un error.
Él era albañil. Yo era hija de comerciantes. No teníamos nada en común, excepto que nos amábamos como locos. Sonríó con nostalgia. Me dieron a elegir, él o ellos. Él. Y elegiste a papá, sin dudarlo. Y tuve 30 años maravillosos antes de que Dios se lo llevara. ¿Fue difícil? Sí, hubo gente que nos juzgó siempre. Me arrepiento, ni un solo día. Pero ustedes eran de la misma clase. Eso es una excusa y lo sabes. Elena apretó sus manos.
Tienes miedo, no del mundo. Tienes miedo de que si te entregas completamente y él te falla, no sobrevivas el dolor. Valeria sintió que algo se rompía en su pecho porque su madre tenía razón. ¿Y si no soy suficiente para él? Mija, si ese hombre no ve que eres más que suficiente, entonces él no merece tu amor. Pero por lo que me cuentas, él sí lo ve. Su familia nunca me aceptará. Quizás no. Pero la pregunta no es si ellos te aceptan, es si tú puedes vivir el resto de tu vida preguntándote qué hubiera pasado si hubieras sido valiente.