Por el contrario, si la persona evita la mirada, mantiene una distancia estricta y adopta una postura cerrada, su interés puede ser menos pronunciado. Y eso no es necesariamente una mala noticia: es mejor percibirlo rápidamente que albergar expectativas inciertas.
No descuides tu propia intuición.
Descifrar el lenguaje corporal de la otra persona es útil, pero no olvides escucharte a ti mismo. ¿Te sentiste completamente a gusto? ¿Realmente escuchado? ¿En paz? Una segunda cita exitosa también comienza con tu propio deseo.
Porque al final, aunque la comunicación no verbal dice mucho, lo esencial reside en una relación romántica construida sobre la verdadera reciprocidad: cuando dos personas se sienten perfectamente cómodas juntas, la cuestión de volver a verse generalmente no se plantea durante mucho tiempo.