El único pequeño inconveniente: todo se reduce al equilibrio.

No se trata de pasar todas las noches inmóvil sobre el lado izquierdo. Lo importante es escuchar a tu cuerpo y priorizar la comodidad. Si sientes dolor en el hombro o la cadera, cambia de posición. También puedes invertir en una almohada ergonómica o colocar un cojín entre las rodillas para reducir la presión.
Cómo adoptar este hábito sin problemas
Cambiar de postura al dormir no se logra de la noche a la mañana. La forma más sencilla es dormirse del lado izquierdo, incluso si te mueves durante la noche. Puedes colocar una almohada detrás de la espalda para limitar los movimientos. Y si tienes problemas para encontrar la posición ideal, un colchón adecuado a tu forma corporal también puede marcar la diferencia.