4. El cuerpo pierde la capacidad de regular la temperatura
Uno de los cambios menos visibles, pero más peligrosos, es la pérdida de la capacidad del cuerpo para regular su temperatura.
El organismo ya no detecta con precisión el frío o el calor, lo que puede llevar a situaciones de riesgo como deshidratación, hipotermia o golpes de calor.
Lo más preocupante es que muchas veces no hay señales claras de alerta.
5. El sueño deja de ser reparador
Dormir bien se vuelve cada vez más difícil. No se trata solo de dormir menos horas, sino de dormir peor.
El sueño profundo disminuye considerablemente, lo que afecta la recuperación del cuerpo, la memoria y el estado de ánimo.
Además, es común despertarse varias veces durante la noche, lo que genera cansancio constante durante el día.
Los años entre los 70 y 75 pueden ser desafiantes, pero también representan una oportunidad para adaptarse, cuidarse mejor y vivir con mayor conciencia. Entender estos cambios no es motivo de miedo, sino una herramienta poderosa para mantener la independencia y la calidad de vida por muchos años más.