Los médicos nunca entendieron por qué seguían viva. No me cura. Me estabilicé. Y entendí que mi cuerpo había estado esperando a que yo me defendiera.
Hoy
Han pasado meses. Sigo débil, sigo enferma, pero estoy viviendo de verdad por primera vez.
No fui la víctima de la historia de un hombre.
Fui la protagonista de la mía.