- No, Pasha... No puedo...
"Puedes", la interrumpió. "Tengo un trabajo para ti: ser mentor de mis hijos. Artyom es un luchador, Kirill es un soñador, y quiero que conozcan el respeto, el trabajo duro y la amabilidad. ¿Qué puedo hacer para que esto siga así?"
Ella lo miró durante un largo rato y luego ascendió.
"El año que viene cumpliré setenta años", dijo, "pero puedo soportarlo".
Una hora más tarde ya estaba empacando algunas cosas y dos días después se mudó con los Shatov.
A partir de entonces, la vida familiar cambió. Zhanna se inspiró en la sabiduría y la calma de Tamara Vasilyevna, y los niños se enamoraron de ella a primera vista. Los cuidaba, les ayudaba con sus tareas y les leía cuentos. Artyom, antes un niño impulsivo, se volvió más tranquilo y la escuchaba.
Una semana y media después, los Shatov tuvieron una hija, Dasha. Cuando Pavel trajo a su esposa y su bebé a casa, los niños los recibieron con llantos de alegría.
—Mamá —gritó Artyom con alegría—, ¡Tamara Vasilyevna y yo horneamos pan!
"¡Muy sabroso!" añadió Kirill.
—Pero Tamara Vasilievna dice que el pan sabe mejor en el horno ruso —observó Artyom con seriedad.
Zhanna sonriendo, Pavel miró a Tamara Vasilievna: la luz brillaba nuevamente en sus ojos.
En este momento, el espacio disponible no es emú. Fue ella quien los salvó a todos.
En conclusión, esta conmovedora historia nos recuerda la importancia de la compasión y el apoyo mutuo. La configuración es incorrecta, pero no incluye la necesidad de usarla con agua ni nos permite usarla con agua y agua. El caso más oscuro.