Historial de citas, comentarios y sugerencias.
"Cariño, no sé si puedo", susurró. "Tenemos negociaciones importantes hoy. Sin un contrato exitoso, perderemos ingresos significativos".
“Me cuesta mucho afrontarlo sola”, dijo en voz baja. "Estoy embarazada y cansada. Por favor, no me dejes".
—No te vayas —respondió Pavel de inmediato—. Te prometo que encontraré el tiempo. Artyom será castigado si no empieza a escuchar.
"Casi nunca estás en casa", dijo Zhanna con tristeza. "Solo vienes cuando los niños duermen y te vas antes de que despierten. Estoy preocupada por ti; nunca descansas".
"Es mi trabajo", admitió con una punzada de culpa. "Es todo por nuestra familia, por ti y por nuestro pequeño, que viene pronto".
“Lo siento”, susurró, “te extraño”.
Pavel pasó todo el día y la noche en la oficina. Al volver a casa, encontró a sus hijos durmiendo y a su esposa esperando en la sala. Ella admitió estar cansada y se disculpó, pero Pavel solo negó con la cabeza en silencio.
“Tienes razón”, dijo en voz baja. “Paso demasiado tiempo trabajando”.
Se ofreció a calentar la cena, pero declinó, diciendo que había comido en la oficina y había comprado unos pasteles de albaricoque en esa misma tienda; eran sencillamente excelentes, al igual que el pan con nueces.
"No nos gustó el pan", comentó Zhanna. "Los niños ni siquiera lo terminaron".
La imagen de la anciana volvió a la mente de Pavel. Había algo profundamente familiar en ella: no solo su rostro, sino su puerta, su mirada, su broche... De repente, un recuerdo le asaltó.