A menudo recomendados para la salud general, estos dos suplementos alimenticios pueden, cuando se consumen en exceso, tener un efecto negativo sobre la luminosidad de la piel. Te lo explicamos.
En la sección de bienestar, los suplementos alimenticios seducen con sus promesas de energía, vitalidad e incluso de juventud prolongada. Pero detrás de estas cápsulas presentadas como milagrosas, algunas sustancias podrían tener un impacto mucho menos favorecedor en nuestra piel. Es el caso de dos minerales esenciales cuyo consumo excesivo puede resultar perjudicial. ¿Los señalados por dermatólogos consultados por la revista SheFinds? El yodo y el hierro.
Suplementos alimenticios: ¡rápido, un empujón!
El yodo
Presente en suplementos para la tiroides, en ciertas algas o en las sales yodadas, el yodo es indispensable para el buen funcionamiento hormonal. Sin embargo, cuando se consume en cantidades excesivas, puede alterar el equilibrio de la piel. El resultado: una piel más propensa a brotes, acné persistente e inflamación crónica que apagan su luminosidad.
El hierro
Aunque desempeña un papel vital en la oxigenación de la sangre, en exceso puede provocar estrés oxidativo. Concretamente, esto significa que las células de la piel sufren una agresión prematura, acelerando la aparición de arrugas y favoreciendo la pérdida de elasticidad. En otras palabras, intentar “reforzar” el organismo con hierro puede, paradójicamente, hacer que la piel envejezca más rápido.
Descubre los imprescindibles seleccionados por la redacción de ELLE en una caja de belleza de edición limitada, sin compromiso, a partir de 29 €.
La sobredosificación, el enemigo invisible de la piel