Una infancia lejos del foco mediático

Cristiano Ronaldo nació el 5 de febrero de 1985 en Funchal, en el seno de una familia modesta. ¿Su nombre? Un inesperado homenaje a Ronald Reagan, el actor favorito de su padre. Pero este toque de Hollywood no suavizó la dureza de la vida cotidiana. Su padre, trabajador de mantenimiento de un estadio, luchaba por llegar a fin de mes, y la sombra del alcoholismo se cernía sobre la casa. Ronaldo diría más tarde, con emoción: «En realidad, nunca conocí a mi padre».
Desde muy pequeño, mostró un temperamento fuerte, a veces difícil de controlar. En la escuela, le costaba integrarse e incluso fue expulsado tras un incidente con un profesor. Pero lo que no expresaba en el aula, lo descargaba en el campo, con el balón en los pies, donde todo se volvía más sencillo, más claro y más fluido.