Hoy en día, el espárrago es un ingrediente muy versátil, que se adapta tanto a preparaciones clásicas como a propuestas creativas. Para sacarle el máximo provecho, es fundamental elegir un producto fresco:
- El tallo debe estar firme y rígido, nunca blando.
- Las puntas deben mantenerse cerradas e intactas.
- El color debe ser vivo y brillante, no opaco.
A la hora de prepararlos, lo ideal es eliminar la parte inferior más dura del tallo. Una técnica sencilla consiste en doblar el espárrago con las manos: se quebrará naturalmente en el punto exacto donde comienza la porción tierna y comestible. A partir de ahí, pueden cocinarse al vapor, hervidos, salteados, asados o gratinados, e incorporarse en risottos, tortillas, ensaladas, pastas, cremas y guarniciones de todo tipo.