Entré al baño temprano y encontré algo extraño en el piso… al principio me asusté, pero luego quise saber qué era.

Sin testigos.

Sin ruido.

Sin que nadie note lo ocurrido.

Probablemente nadie vio los últimos momentos de aquella pequeña rana.

Pasaron los días.

Luego las semanas.

El cuerpo se secó lentamente hasta convertirse en aquella figura quebradiza que apareció en el suelo de un baño.

Y hay algo extrañamente conmovedor en ese pensamiento.

Por qué esta experiencia se quedó conmigo

Incluso después de que desapareció la sorpresa inicial, seguí pensando en lo ocurrido.

No porque fuera aterrador.

Sino porque era profundamente triste.

Lo que comenzó como un misterio terminó convirtiéndose en una reflexión.

Una reflexión sobre lo frágil que puede ser la vida.

Sobre las pequeñas historias que suceden a nuestro alrededor sin que las notemos.

Y sobre cómo algunas de las experiencias más impactantes no son las que nos ponen en peligro, sino las que nos recuerdan lo fácilmente que algo puede desaparecer sin dejar apenas rastro.

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