—Papá, estás exagerando. No arruines esto por tu paranoia.
Y colgó.
La decisión de investigar
No iba a quedarme de brazos cruzados.
A la mañana siguiente contraté a un investigador privado y le di una sola instrucción:
—Averigüe todo sobre Isabel Montes y su familia. Todo.
Me prometió resultados en dos semanas. Me llamó en una.
La carpeta
Nos encontramos en una cafetería discreta. Colocó una carpeta abultada sobre la mesa.
Isabel tenía tres demandas civiles en curso: dos por fraude laboral y una por apropiación indebida de fondos.
Sofía tenía un historial aún peor: divorcios contenciosos, demandas por pensiones exorbitantes, una contrademanda por extorsión que perdió, deudas millonarias y una propiedad en proceso de embargo.
Pero lo peor fue una transcripción de mensajes de WhatsApp obtenida a través de un testimonio previo.
Isabel escribía:
—Leo va a presionar a su papá para que ponga todo a su nombre.
Sofía respondía:
—Excelente. Si mezclan el patrimonio y el viejo se resiste, ya sabes cuál es el plan B.
No era paranoia. Era un plan.
La boda y la verdad expuesta
Mi plan era hablar con Leonardo antes del “sí”. Pero no hubo tiempo.
La ceremonia avanzó. Los discursos sonaron vacíos. Isabel habló del legado, del imperio, de lo que Leonardo representaba.
Y entonces Sofía se levantó.