El perdón no es olvidar, es recordar sin dolor y elegir vivir con sabiduría.
Nadie tiene derecho a convertirte en su fuente de bienestar mientras te quita el tuyo.
Redescubrirse es un acto de valentía y amor propio.
Esta historia no trata solo de un padre y un hijo. Es un llamado a valorar lo que damos, a exigir lo que merecemos y a entender que incluso el amor necesita límites.