Silla 3 – El que nunca se va porque eres tú
Si esta fue tu elección, habla de algo poderoso: has aprendido a quedarte contigo mismo.
- Ya no dependes de otros para sentirte completo.
- Has atravesado pérdidas, decepciones o soledad, y saliste más fuerte.
- Te conoces, te cuidas y te respetas.
Esta silla no representa aislamiento, sino madurez emocional. Significa que, pase lo que pase afuera, tú sigues estando para ti. Y desde ese lugar, eliges mejor a quién permitir sentarse a tu lado.
Porque cuando aprendes a no abandonarte, nadie puede hacerlo por ti.
Este ejercicio no pretende predecir el futuro ni definir tu destino. Es una invitación a mirar hacia adentro y preguntarte:
- ¿Quién ha permanecido conmigo cuando todo cambió?
- ¿A quién estoy eligiendo para caminar mi vida?
- ¿Estoy siendo esa persona que no se abandona?
A veces, la respuesta no está en quién se sienta a tu lado…
sino en quién nunca se levantó, ni siquiera cuando todo se derrumbó.