Los Thompson mantienen un hermetismo total.
Lo único seguro es que, sin la observación cuidadosa de Grace, Andrew quizás habría pasado otros diez años sumido en un silencio impuesto, no en uno natural.
El renacer de una voz
Tres semanas después del incidente, Andrew pronunció su primera palabra desde la adolescencia.
“Gracias.”
Se lo dijo a Grace.
Y con esa palabra, la mansión Thompson dejó de ser un mausoleo de silencio para convertirse en un hogar que, por primera vez en mucho tiempo, se abrió a la verdad.