Lo que Greyson encontró, entrevistando a miles de personas en décadas de trabajo, fue un patrón que trasciende culturas, religiones, geografías y niveles educativos. Los elementos se repiten con una consistencia que desafía la explicación del azar: la sensación de abandonar el cuerpo físico, una paz y un amor de intensidad indescriptible, el encuentro con entidades o seres queridos fallecidos, una revisión panorámica de la propia vida experimentada desde múltiples perspectivas simultáneas, y un punto de no retorno donde algo —o alguien— los devuelve.
El proyecto AWARE: cuando la ciencia decide atrapar lo invisible
El Dr. Sam Parnia, médico intensivista formado en la Universidad de Southampton y hoy investigador principal en la NYU Grossman School of Medicine, decidió que había llegado el momento de someter estos testimonios a la prueba más exigente que la ciencia puede aplicar: la verificación experimental controlada.
El Proyecto AWARE —Awareness During Resuscitation, o Conciencia Durante la Resucitación— fue su respuesta. En su primera fase, Parnia y su equipo colocaron tabletas digitales en posición elevada dentro de salas de reanimación de más de veinticinco hospitales en Europa, Canadá y Estados Unidos. Las tabletas mostraban imágenes aleatorias visibles únicamente desde arriba, desde el techo. La hipótesis era simple: si alguien estaba realmente flotando fuera de su cuerpo y veía la sala desde arriba, debería ser capaz de describir esas imágenes.
Los resultados de AWARE I, publicados en 2014, fueron más modestos pero más perturbadores de lo esperado. De los pacientes estudiados, el 40% que sobrevivió a un paro cardíaco reportó algún grado de conciencia durante el período en que estaba clínicamente muerto. Un 9% tuvo experiencias compatibles con las clásicas experiencias cercanas a la muerte. Y un caso fue verificado y temporizado con precisión usando estímulos auditivos durante el paro cardíaco, confirmando que la experiencia ocurrió mientras el corazón no latía.