3. Pollo (Gallus gallus domesticus)
El pollo contiene proteínas que al recalentar cambian su estructura, lo que puede hacer que su digestión sea más difícil. Además, el pollo es propenso a la contaminación bacteriana, especialmente por Salmonella y Campylobacter. Si no se calienta de manera uniforme, estas bacterias pueden sobrevivir.
Consejo: Remueve el pollo en el microondas para asegurarte de que se caliente de manera uniforme y siempre verifica que la temperatura interna supere los 75°C.
4. Patatas (Solanum tuberosum)
Las patatas cocidas que se dejan enfriar a temperatura ambiente pueden ser peligrosas, ya que el Clostridium botulinum puede desarrollarse y producir toxinas que causan botulismo, una enfermedad grave que afecta el sistema nervioso. Recalentar las patatas no siempre elimina esta toxina.
Consejo: Almacena las patatas cocidas en el refrigerador y caliéntalas en una sartén o en el horno para asegurarte de que se calientan de manera uniforme.
5. Pescado (varias especies)
Recalentar pescado no solo afecta su textura y sabor, volviéndolo seco, sino que también puede aumentar el riesgo de intoxicación alimentaria si no se almacena correctamente. Bacterias como Listeria monocytogenes pueden crecer en pescado mal refrigerado.
Consejo: Evita recalentar pescado en el microondas. Usa el horno o una sartén para un calentado más uniforme.