La sensación de piernas cansadas rara vez aparece de golpe.
Primero notas que subir escaleras cuesta más. Después, caminar varias cuadras parece demasiado. Luego llega la noche y los pies se sienten calientes, hinchados o pesados.
¿Te ha pasado?
El problema es que muchas personas se acostumbran. Cambian sus planes, salen menos, caminan menos y se sientan más.
Pero aquí viene lo importante.
Cuanto menos se mueve el cuerpo, más rígidas pueden sentirse las piernas con el tiempo.
Puede que estés pensando: “Entonces, ¿todo se arregla caminando?”
No exactamente. Pero moverse con suavidad puede ser una pieza importante dentro de una rutina saludable.
El hábito nocturno que empeora la pesadez

Imagina esta escena.
Terminas de cenar. La comida estuvo rica, quizá con bastante sal. Te sientas en el sofá, prendes la televisión y pasan dos o tres horas casi sin moverte.