Cómo cultivarla en casa para tener un suministro inagotable y tenerla siempre a mano: produce flores magníficas.

 

 

Pequeños gestos que lo cambian todo:

  • Rocíe las hojas si el aire está seco.
  • Abonar la planta cada dos o tres semanas con un fertilizante orgánico líquido.
  • Retire las hojas amarillentas para mantener la planta en óptimas condiciones.

¡Cuando el jengibre se convierte en… ornamental!

Tras ocho o diez meses, ¡sorpresa! Si tu planta está creciendo bien, puede que florezca. Sus inflorescencias en forma de espiga, en tonos amarillos, rojos o rosas, desprenden una delicada fragancia y le dan un  toque exótico irresistible . ¡Un verdadero espectáculo natural!

Cosecha y conservación: todo con delicadeza

¿El momento adecuado? Cuando las hojas empiecen a marchitarse. Desentierre con cuidado parte del rizoma, corte lo que necesite y cubra el resto con tierra: seguirá creciendo.
Para conservar el jengibre:

  • Fresco, en el refrigerador, bien envuelto en un paño húmedo;
  • O seca, después de cortarla en rodajas finas y dejarla en un horno a baja temperatura (60 °C) durante unas horas.

De esta forma, siempre tendrás algo para dar sabor a tus platos o infusiones.

 

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