Un reciente estudio publicado en Signal Transduction and Targeted Therapy ha encontrado un hallazgo prometedor para la salud ósea: el receptor GPR133/ADGRD1 es clave para que los huesos se formen y se mantengan fuertes
La osteoporosis, enfermedad que debilita los huesos y aumenta el riesgo de fracturas, afecta a millones de personas mayores en todo el mundo y representa un gran desafío para la salud y la economía. Los tratamientos actuales, aunque útiles, a veces tienen efectos secundarios graves o pierden eficacia con el tiempo. Por eso, encontrar nuevas estrategias terapéuticas es crucial.
Los resultados fueron impactantes: los ratones sin GPR133 mostraron menos masa ósea en el fémur y las vértebras, con huesos más delgados y frágiles, característicos de la osteoporosis.
Además, estos animales mostraron un desequilibrio entre las células formadoras de hueso (osteoblastos) y las que lo degradan (osteoclastos), lo que aceleraba la pérdida ósea.
En otras palabras, sin GPR133, los huesos pierden fuerza y volumen porque los osteoblastos no funcionan correctamente
GPR133 funciona mediante señales celulares y fuerza mecánica
El estudio reveló cómo GPR133 regula los osteoblastos:
- Se activa por su ligando natural, la proteína PTK7.
- Responde a fuerzas mecánicas, como la presión y el estiramiento de los huesos.
Estas señales se combinan para activar la vía de β-catenina dependiente de cAMP, un mecanismo que promueve la diferenciación y el buen funcionamiento de los osteoblastos. Esto significa que GPR133 traduce tanto señales químicas como físicas en crecimiento óseo, un proceso esencial para mantener huesos fuertes y saludables.