Este plato trae recuerdos de los métodos tradicionales de conservación casera. Lo que muchas abuelas llamaban simplemente "carne seca" (a veces "cecina" o "carne secada al sol", según la región) era una forma práctica de almacenar la carne mucho antes de los congeladores. El resultado es profundamente sabroso, masticable y lleno de sabor concentrado, perfecto como refrigerio o para usar más tarde en la cocina.
Nota: Los nombres varían según la familia y la región. Sin certeza del nombre tradicional exacto, esta receta se centra en el método utilizado para la carne seca/cecina clásica.
1 kg (2 lb) de carne magra de res (redondo, falda o solomillo)
2 cucharadas de sal gruesa
1 cucharada de pimienta negra 1
cucharadita de pimentón (opcional)
1 cucharadita de ajo en polvo o ajo machacado
1 cucharadita de comino molido o cilantro (opcional)
1 cucharada de vinagre o jugo de limón (conservante tradicional, opcional)
Instrucciones
Preparar la carne.
Retirar toda la grasa visible (la grasa se echa a perder más rápido).
Cortar la carne en rodajas finas, a contrapelo o a favor de la fibra, según la masticación preferida
Sazonar y curar.
Mezclar sal, pimienta, especias y vinagre o jugo de limón.
Untar bien las rebanadas de carne con la mezcla.
Colocar en un recipiente tapado y refrigerar de 12 a 24 horas.
Secar la carne
Disponer las rodajas sobre rejillas, dejando espacio entre ellas.
Secar utilizando uno de estos métodos: