El Huevo del Diablo
Aquella mañana no tenía ningún plan especial. Me levanté a las siete, calenté el café del día anterior porque soy de los que reutilizan el café sin culpa, y salí al patio trasero en pantuflas y con la regadera en la mano. Era uno de esos martes de otoño donde el aire todavía tiene algo ... Read more