Consejos prácticos:
Revisa tu despensa y reorganiza lo que tienes en el refrigerador.
Compre cantidades más pequeñas para evitar que los alimentos se echen a perder.
Utilice bolsas de papel, bolsas de malla o recipientes ventilados.
Mantenga los alimentos alejados de la humedad y de la luz solar directa.
Si un alimento cambia de textura, olor o color, deséchelo.
Pequeños cambios en la forma de almacenar los alimentos pueden tener un gran impacto en tu salud. Proteger los nutrientes naturales de lo que viene es una de las maneras más sencillas y efectivas de cuidar tu cuerpo y tu mente a diario.